Hay una pregunta que cada vez más estudiantes hacen antes de matricularse en FP y que hace unos años casi nadie formulaba: ¿puedo estudiar y cobrar al mismo tiempo? La respuesta, en determinadas condiciones, es sí. Y esa posibilidad tiene nombre: formación en alternancia, el modelo que desde el curso 2025/2026 es obligatorio en todos los ciclos formativos de España.
No es un concepto nuevo — la FP dual lleva años funcionando en Alemania y en otros países europeos con resultados muy superiores a los sistemas puramente académicos — pero en España su implantación real y generalizada es reciente. Y con ella han llegado también bastante confusión sobre qué es exactamente, cómo funciona y qué implica para el alumno en la práctica.
Qué es la formación en alternancia — y qué no es
La formación en alternancia es un modelo en el que el alumno divide su tiempo entre el centro formativo y una empresa real. No se trata de las prácticas al final del ciclo que siempre han existido — eso era la FCT, un módulo que se cursaba casi siempre en el último trimestre del segundo año. En el modelo de alternancia, la empresa entra en la formación desde el principio, de forma integrada con el resto del ciclo, y asume una parte de los resultados de aprendizaje. Lo que no es: no es una beca, no es un período de observación y no es el alumno haciendo recados en una oficina. La empresa tiene responsabilidad formativa real — hay un tutor designado, hay un plan de formación acordado con el centro y hay evaluación de lo que el alumno aprende dentro de la empresa.Los dos regímenes: general e intensivo
Desde el curso 2025/2026, todos los ciclos formativos tienen carácter dual. Pero no todos funcionan igual. Hay dos regímenes con condiciones muy distintas que conviene distinguir antes de decidir. La modalidad general es la más extendida y la que se aplica por defecto en la mayoría de ciclos. En este régimen, entre el 25% y el 35% del tiempo total del ciclo se realiza en empresa. No es obligatorio que haya contrato laboral ni remuneración — la relación del alumno con la empresa es formativa, no laboral. El alumno sigue siendo estudiante y el tiempo en empresa forma parte del ciclo, no es empleo. Es el modelo más compatible con la vida cotidiana de la mayoría de los estudiantes. La modalidad intensiva va un paso más allá. Aquí la empresa asume entre el 35% y el 50% del tiempo de formación, y la relación sí puede implicar un contrato de formación en alternancia. Con ese contrato, el alumno tiene derechos laborales durante el tiempo que pasa en la empresa y recibe una remuneración. Durante el primer año del contrato, el salario mínimo es el 60% del que establece el convenio colectivo del sector — o el 60% del SMI si no hay convenio aplicable. En el segundo año, ese porcentaje sube al 75%. En la práctica, la mayoría de los estudiantes de modalidad intensiva cobran entre 300 € y 800 € brutos mensuales durante el tiempo de prácticas, dependiendo del sector y de la empresa. No es un salario completo, pero es una compensación real que convierte el tiempo de formación en algo más parecido a trabajar que a estudiar.Un matiz importante sobre el período transitorio
Aquí hay algo que conviene entender bien antes de asumir que cualquier ciclo dual va a implicar remuneración. Existe un período transitorio que se extiende hasta diciembre de 2028 durante el cual las empresas pueden remunerar a los estudiantes mediante una beca formativa en lugar de un contrato laboral — incluso en la modalidad intensiva. Esto significa que en este momento muchos ciclos son duales en lo formativo pero sin contrato y sin cobro, y es perfectamente legal. A partir de enero de 2029, esa opción desaparece: toda modalidad intensiva tendrá que formalizarse con contrato de formación en alternancia. Hasta entonces, conviene preguntar al centro con claridad si el ciclo concreto que interesa implica o no remuneración durante la fase en empresa.Por qué cada vez más jóvenes lo eligen
Hay razones prácticas y razones menos obvias. Las prácticas son evidentes: la posibilidad de cobrar mientras se estudia es un argumento poderoso para quien tiene responsabilidades económicas o simplemente quiere no depender completamente de su familia durante dos años. Pero hay datos que van más allá del dinero. El 70% de los titulados en FP Dual encuentra trabajo en menos de seis meses desde que termina el ciclo. Esa cifra es significativamente superior a la de quienes cursan ciclos sin formación dual. La razón es bastante intuitiva: quien ha pasado entre el 25% y el 50% de su formación dentro de una empresa real llega al mercado laboral con experiencia demostrable, con una red de contactos construida y, en muchos casos, con una empresa que ya le conoce y que cuando surge una vacante piensa en él primero. El alumno que sale con el título bajo el brazo y con doce semanas de prácticas al final del segundo año sale en una posición diferente al que ha pasado dos años alternando aula y empresa. Esa diferencia se nota en la primera entrevista de trabajo.Lo que implica en la práctica para el día a día
La formación en alternancia no es para todo el mundo, y es honesto decirlo. La modalidad intensiva, en particular, exige una disponibilidad y una flexibilidad que no siempre son compatibles con otras responsabilidades. Los horarios de la empresa no siempre se pueden elegir, hay semanas con mayor carga que otras y la coordinación entre el ritmo del centro y el de la empresa requiere organización. Lo que sí funciona bien en la mayoría de casos es la modalidad general: presencia en empresa entre el 25% y el 35% del tiempo, sin contrato laboral, con el alumno manteniendo su condición de estudiante y el centro coordinando el proceso. Para muchos perfiles — especialmente quienes no tienen prisa en cobrar pero sí quieren acumular experiencia real desde el principio — es el equilibrio más inteligente.Qué preguntar antes de elegir un ciclo dual
No todos los ciclos duales son iguales, aunque lleven el mismo nombre. Antes de matricularse en un ciclo con formación en alternancia, hay preguntas concretas que vale la pena hacer al centro. ¿En qué empresas se realiza la fase de formación y dónde están ubicadas? ¿El ciclo está en modalidad general o intensiva? ¿Implica remuneración o beca formativa? ¿Cómo se coordina el horario entre el centro y la empresa? ¿Tiene el alumno alguna posibilidad de elegir o proponer la empresa donde quiere formarse? Las respuestas a esas preguntas dan una imagen mucho más real de lo que va a ser la experiencia concreta que la descripción genérica de «ciclo dual» en el folleto del centro.Un modelo que llegó para quedarse
La formación en alternancia no es una tendencia educativa pasajera. Es el modelo al que apunta la nueva Ley de FP de 2022 y hacia el que se está orientando todo el sistema formativo español de forma progresiva. Las empresas que colaboran con centros en este modelo tienen incentivos claros — bonificaciones en la Seguridad Social de hasta el 95% en los contratos de formación en alternancia — y los datos de inserción laboral respaldan que el modelo funciona. Para el alumno, la pregunta relevante no es si la formación en alternancia es buena o mala en abstracto. Es si el ciclo concreto que le interesa, en el centro concreto donde piensa estudiar, tiene una gestión de la parte empresarial que realmente aporte formación de calidad. Eso depende de con quién colabore el centro y de cómo lo gestione — y eso es exactamente lo que hay que preguntar antes de matricularse.¿Quieres saber cómo funciona la formación en alternancia en los ciclos de IUNDENIA en Granada y Almería? Consúltanos antes de matricularte y te explicamos con detalle cómo está organizada la fase de empresa en cada ciclo.


