Entrenar y estudiar: cómo lo hacen los alumnos que compiten y no quieren dejar ninguna de las dos cosas

Hay una conversación que se repite cada septiembre en los centros de FP deportiva. Llega un chico o una chica, mochila al hombro, con cara de estar sopesando algo importante, y antes de preguntar nada sobre el ciclo suelta la pregunta de verdad: «Es que yo entreno cuatro días a la semana. ¿Puedo con esto?»

La respuesta corta es sí. Pero la respuesta larga es más interesante, porque lo que hay detrás de esa pregunta no es solo una duda de horarios. Es el miedo a tener que elegir entre dos cosas que importan mucho.

El dilema que nadie debería tener que resolver solo

Durante años, la imagen que muchos jóvenes deportistas tenían de la formación reglada era la de un sistema que no estaba pensado para ellos. Horarios fijos de mañana, asistencia obligatoria todos los días, exámenes en fechas que coincidían con competiciones. Estudiar o entrenar. Como si no pudiera ser las dos cosas.

Eso ha cambiado bastante. No del todo, y no en todos los centros por igual. Pero hay más opciones reales ahora mismo para un deportista federado que quiera formarse que las que había hace diez años. Y algunas de esas opciones están diseñadas específicamente para situaciones como la suya.

Lo que la normativa reconoce — y que muy poca gente sabe

Aquí hay algo que sorprende a casi todos cuando lo descubren. La normativa andaluza reconoce expresamente la condición de deportista de rendimiento de Andalucía, de alto rendimiento o de alto nivel como una circunstancia que permite acceder a la modalidad semipresencial de FP aunque no se tengan los 18 años requeridos con carácter general. TodoFP

Dicho en castellano: si eres menor de edad y compites a nivel federado con cierto reconocimiento, tienes vía de acceso a una modalidad de estudio más flexible que la presencial ordinaria. No es un favor ni una excepción que depende de la buena voluntad del centro. Está en la norma.

Y además de eso, en el proceso de admisión a FP en Andalucía existe una reserva del 5% de plazas para deportistas de alto rendimiento o alto nivel, que deben presentar el documento que lo acredite. Un porcentaje pequeño, pero que existe y que muchos deportistas desconocen cuando se sientan a rellenar la solicitud. 

Tres formas reales de hacerlo funcionar

No hay una sola manera de combinar la formación con el deporte federado. Depende del nivel de competición, de la modalidad deportiva, del ciclo que se quiere estudiar y de cuántas horas a la semana ocupa realmente el entrenamiento. Pero hay tres fórmulas que funcionan con más frecuencia.

La modalidad presencial con flexibilidad de centro. Algunos ciclos formativos, especialmente los de la familia de Actividades Físicas y Deportivas, tienen una carga práctica tan elevada que los horarios ya están pensados con cierta flexibilidad. Un estudiante que entrena por las tardes puede, en muchos casos, seguir la formación presencial sin mayor conflicto si el centro tiene horario de mañanas y entiende el contexto del alumno. No es una solución universal, pero funciona para muchos perfiles.

La modalidad semipresencial. Es la opción más clara para quien tiene una carga de entrenamiento más exigente o competiciones que obligan a ausentarse con frecuencia. En la modalidad semipresencial el alumnado alterna las clases presenciales en el centro con la formación online a través de una plataforma, combinando el acompañamiento del profesorado con la autonomía de estudiar a su propio ritmo. Para un deportista que viaja a competiciones o que tiene concentraciones fuera de Granada o Almería, esto marca una diferencia enorme. FundacioExit

Las Enseñanzas Deportivas de Régimen Especial. Este es el caso menos conocido y quizás el más relevante para un deportista federado con vocación técnica. Las enseñanzas de Técnico Deportivo — en Hípica, en Montaña, en otras modalidades — están estructuradas de una manera que reconoce desde el principio que quien las cursa ya vive en el mundo deportivo. Estas enseñanzas tienen como finalidad preparar a los alumnos para la actividad profesional en el sistema deportivo en relación con una modalidad o especialidad concreta, en los diferentes niveles de iniciación, tecnificación y alto rendimiento. No hay ningún conflicto conceptual entre competir y estudiar en este sistema, porque ambas cosas forman parte del mismo universo. Fsieandalucia

Lo que nadie te dice sobre estudiar mientras entrenas

Hay algo que los alumnos que lo han hecho bien cuentan cuando ya han pasado por ello, y que raramente aparece en las guías de orientación: el deporte federado, bien llevado, no es un obstáculo para estudiar. Es, en muchos casos, una ventaja.

No porque el entrenamiento mejore la memoria o facilite el estudio de los módulos — aunque la evidencia sobre actividad física y rendimiento cognitivo es sólida. Sino porque un deportista que compite con regularidad ya sabe lo que es la constancia, la gestión de la frustración, el trabajo en equipo y la planificación del esfuerzo a largo plazo. Eso se traduce en el aula. No siempre desde el primer día, pero se traduce.

Lo que sí requiere esfuerzo real es la organización. Entrenar cuatro días a la semana, estudiar un ciclo con carga práctica elevada y tener vida personal implica aprender a gestionar el tiempo de una manera que muchos estudiantes sin esa presión externa nunca desarrollan. Quienes lo consiguen salen del ciclo con algo más que el título.

El momento en que la balanza se inclina

Hay una situación que se da con más frecuencia de la que parece: el deportista que lleva años entrenando para competir a un nivel que le exige mucho tiempo y energía, y que en algún momento se pregunta qué va a pasar cuando eso termine. No todos van a competir a nivel profesional. Y los que llegan al nivel más alto también se retiran, antes o después.

La formación en el área deportiva tiene la ventaja de que conecta con lo que ya se sabe. Un jugador de fútbol federado que estudia TSEASD no empieza desde cero cuando aprende a planificar una sesión de entrenamiento — ya ha vivido cientos de ellas desde el otro lado. Un jinete que estudia el Técnico Deportivo en Hípica no necesita que le expliquen qué es la relación entre caballo y jinete desde la teoría. Eso no significa que el ciclo sea fácil, pero sí que el aprendizaje tiene una base real sobre la que construir.

Una pregunta que vale la pena hacerse en septiembre

Si estás en esa situación — deportista, con ganas de formarte, sin saber si los horarios van a encajar — la pregunta que más ayuda no es «¿podré con esto?». Es «¿qué modalidad y qué ciclo se adapta mejor a cómo es mi vida ahora mismo?».

Esa pregunta tiene respuesta concreta, y no es la misma para todo el mundo. Depende de tu nivel de competición, de cuántos días entrenas, de si viajas a competir fuera, de en qué área quieres formarte. En IUNDENIA llevamos años trabajando con alumnos que compiten de forma federada en distintas modalidades deportivas, y sabemos que hay fórmulas que funcionan. Si tienes dudas antes de matricularte, una conversación de veinte minutos puede ahorrarte muchas semanas de incertidumbre.

¿Compites y quieres estudiar? Cuéntanos tu situación y te ayudamos a encontrar el formato que encaja con ella.

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