Hay un número que resume bien la situación actual de la Formación Profesional en España, y que muy poca gente conoce. Entre 2010 y 2023, las plazas de FP en centros privados no concertados crecieron un 991%. En ese mismo período, las plazas públicas crecieron un 51%.
No es un error tipográfico. La FP privada ha multiplicado por diez su capacidad mientras la pública apenas duplicaba la suya. Y ese desequilibrio tiene consecuencias directas para miles de estudiantes andaluces que cada junio solicitan plaza, no la obtienen y tienen que buscar una alternativa.
El problema que los datos oficiales no nombran directamente
Cuando la Junta de Andalucía anuncia que este curso hay 198.722 plazas de nuevo ingreso en FP pública, el titular suena bien. Y en parte lo es: es la cifra más alta de la historia. Pero hay algo que ese número no dice. La FP privada continúa creciendo a un ritmo muy superior al de la red pública, alcanzando ya en torno al 20-21% del total del alumnado matriculado en FP y superando, en numerosos territorios y familias profesionales, un tercio de la demanda total. En la mayoría de los casos, este desplazamiento hacia la oferta privada no obedece a una preferencia libre del alumnado, sino a la insuficiencia de plazas públicas disponibles. Dicho de otra manera: buena parte del crecimiento de la FP privada no se explica porque los estudiantes la prefieran. Se explica porque la pública no tiene sitio para todos. En Andalucía, la FP privada y concertada suma ya el 35% del alumnado — 73.666 estudiantes — frente al 65% de la pública — 138.228. En Madrid la proporción es casi paritaria. La tendencia apunta en la misma dirección en todo el territorio.Lo que vive quien se queda en lista de espera
El sistema de adjudicación de plazas en Andalucía funciona mediante dos rondas en julio, seguidas de un proceso de listas de espera que se extiende hasta el 15 de noviembre. Durante ese período se van publicando las plazas vacantes disponibles en cada ciclo y centro, y quien no consiguió plaza en ninguna de sus peticiones participa directamente en esa lista de espera. El problema es que para los ciclos más demandados — sanidad, informática, actividades físicas y deportivas — las listas de espera pueden tener decenas de personas por delante. Quedarse en el puesto 20 de una lista con 30 plazas disponibles es, en muchos casos, prácticamente imposible de remontar: hacen falta que casi una clase entera decida abandonar sus plazas para que alguien en esa posición pueda entrar. El resultado práctico es que quien no entra en julio tiene tres opciones: esperar hasta noviembre con la incertidumbre de si llegará o no su turno, intentar entrar en septiembre si quedan vacantes — que no siempre las hay — o buscar el mismo título en un centro privado autorizado que sí tiene plazas disponibles.Por qué la privada crece donde la pública no llega
El crecimiento de la FP privada no es uniforme. Se concentra en ciclos concretos y en familias profesionales donde la demanda supera con claridad la oferta pública. La expansión se concentra especialmente en ciclos superiores y en ramas como sanidad, informática y físico deportiva, donde las familias invierten entre 4.000 y 6.000 euros por curso y alumno. No son ciclos marginales ni de nicho — son algunos de los más solicitados del sistema. En FP de Grado Medio, la privada no concertada ha incrementado su alumnado en un 420%. En Grado Superior, el crecimiento es del 440%. Esos porcentajes reflejan, en gran medida, la acumulación de demanda insatisfecha en el sector público a lo largo de más de una década. El razonamiento que sigue una familia que se queda sin plaza pública es bastante directo: si el ciclo que quiero tiene lista de espera en todos los centros públicos de mi provincia, y tengo que empezar en septiembre porque no puedo esperar a noviembre para saber si me llaman, la alternativa privada deja de ser una opción secundaria y se convierte en la opción posible.Lo que diferencia a un centro privado autorizado de uno que no lo es
Aquí hay un matiz importante que conviene entender antes de tomar ninguna decisión. No toda la oferta privada de FP es igual. Existen centros privados autorizados por la Consejería de Educación — que imparten ciclos oficiales con los mismos currículos, los mismos requisitos y los mismos títulos que la red pública — y existe otro tipo de oferta privada que no tiene esa autorización oficial. La diferencia es fundamental: solo un centro privado autorizado por la administración educativa puede expedir un título oficial de FP. Los cursos de academias privadas sin autorización, por muy bien diseñados que estén, no dan acceso al mismo título. Antes de matricularse en cualquier centro privado, la comprobación básica es verificar que aparece en el listado de centros autorizados de la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía. Un centro privado autorizado como IUNDENIA imparte exactamente los mismos ciclos oficiales que un instituto público — con los mismos módulos, las mismas horas de prácticas y el mismo título al final — pero sin depender del sistema de adjudicación de plazas de la Secretaría Virtual. Eso significa que quien no consigue plaza en la pública puede matricularse directamente, sin listas de espera y sin esperar a noviembre.El debate que hay detrás: ¿es esto un problema?
Sería deshonesto ignorar que este crecimiento genera debate. Hay voces que señalan que cuando la planificación pública no acompaña el crecimiento de la demanda, el mercado ocupa ese espacio, y que eso tiene consecuencias sobre la igualdad de oportunidades: cuando la red pública no crece al ritmo de la demanda, el acceso a la formación empieza a depender del bolsillo de cada familia, no de los méritos académicos de cada estudiante. El argumento es legítimo. Estudiar en un centro privado tiene un coste que no todas las familias pueden asumir fácilmente. Hay familias que llegan a endeudarse para que sus hijos puedan estudiar el ciclo que quieren. Eso no debería ser la norma en un sistema educativo que se define como universal. Al mismo tiempo, la alternativa para quien no puede esperar a noviembre y no puede pagar un centro privado es quedarse sin formación ese año. Y eso tampoco es aceptable. La respuesta estructural es más oferta pública en los ciclos más demandados. Mientras eso no ocurra en la medida suficiente — y este curso la Junta ha dado pasos en esa dirección con 30.275 nuevas plazas — la FP privada autorizada seguirá cubriendo una demanda real que el sistema público no alcanza a satisfacer.Lo que puedes hacer si te has quedado sin plaza este curso
Si estás en lista de espera o no conseguiste plaza en julio, estas son las opciones concretas que tienes ahora mismo. Permanecer en la lista de espera de la Secretaría Virtual, que se adjudica semanalmente hasta el 15 de noviembre. Vale la pena si tu posición en la lista es razonablemente alta y el ciclo tiene historial de vacantes. Consultar plazas en centros privados autorizados de tu provincia. En Granada y Almería hay oferta privada oficial en varias familias profesionales — incluyendo las más demandadas como sanidad, deporte y emergencias — donde la matrícula no depende de nota de corte ni de adjudicación centralizada. Valorar la modalidad semipresencial o a distancia en la pública, que este curso ha ampliado significativamente su oferta e incluye por primera vez ciclos de la familia de Actividades Físicas y Deportivas. Ninguna de estas opciones es perfecta para todo el mundo. Pero conocerlas a tiempo es lo que permite tomar una decisión informada en lugar de perder un año esperando una plaza que quizás no llegue.¿Buscas plaza en un ciclo de FP en Granada o Almería y no has conseguido sitio en la pública? Consulta la disponibilidad de plazas en IUNDENIA para este curso.


